domingo 28 de junio de 2009

La Secretaría de Cultura

En hora buena para la nueva titular de la Secretaría de Cultura

Releyendo algunos aspectos de "Cuscatlán Típico" de doña María de Barata encuentro pasajes interesantes en donde se alza la voz para crear y fortalecer la salvadoreñidad. Sin duda alguna, este es quizás el reto más grande para una institución oficial dedicada a la "cultura". NO comparto la visión folklorista de Doña María de Barata pero, sí creo que bede estimularse el interés por lo nacional, en las distintas áreas; principalmente en cuanto al español salvadoreño y las lenguas indígenas, que son las áreas que trabajo. Claro que en las demás ramas de la cultura se tienen que estimular también. Es alarmante que en el país sólo en la Universidad de El Salvador exista la carrera de Letras y el estudiantado no pase de dos centenares. Algo pasa y no es bueno en una sociedad que no estudia sus producciones artíticas, ni a sus valores culturales, poetas y escritores.

jueves 2 de abril de 2009

El primer diccionario del español salvadoreño

El estudio de nuestro español se ha centrado principalmente en el nivel léxico. Lo que no supone desde ningún punto de vista que el tema esté lo sufientemente tratado. Los trabajos a los que me refiero principalmente son de cuatro tipos:
1) Observaciones generales al léxico salvadoreño (Bonilla 1903, Canlfield 1960, Tovar 1948, Maxwell 1982)
2) Estudios monográficos (Geoffroy 1969, 1976)
3) Listados de palbras o glosarios y
4) Diccionarios

El primer diccionario de salvadoreñimos conocido es el Diccionario de provincialismos y barbarísmos centro-americanos, y ejercicios de Ortología Clásica (Vicios y correcciones del idioma español, etc. etc.)(1906, 1910) de Salomón Salazar García, San Salvador: Tipografía "La Unión".

lunes 8 de septiembre de 2008

Discurso político y cortesía verbal

Desde los trabajos pioneros de cortesía verbal de los años 70`s se han dado diversas aplicaciones de estos estudios en los más variados campos de la expresión humana, pero es por mucho en los estudios del discurso político y la publicidad en donde estos análisis han tenido más éxito en América Latina. Parece una fórmula sencilla y de sentido común la afirmación que en una campaña política cada candidato se encarga de acrecentar su imagen positiva y su adversario de evitar eso y trabajar la imagen negativa del contrincante. Sin embargo, el juego de las imagenes políticas es más complejo que esto, es más en el caso de la actual campaña política en El Salvador (elecciones de 2009) el ataque del oficialismo al candidato opositor se vuelve para la población desproporcionado al ser tan directo, naturalista y no obtener respuesta o contraataque, o al ser la respuesta indirecta. Según estudios de Transparencia internacional en un lapso de 8 meses, el oficialismo directamente pautó el 85% de cuñas, un organismo privado denominado fuerza solidaria el 5% y la oposición solo el 10%. Esta avalancha propagandistica oficialista, el ataque directo, el discurso cargado de imagenes del pasado conflicto coadyuvado a la no-respuesta de la oposición hacen a nivel de la percepción de la mayoría del electorado (según las encuestas) que la campaña del partido gobernante sea hueca para la población, así como oir llover. Es más los ataques directos, como en la pasada campaña en los Estados Unidos elevaban a Obama, trabajan a favor de Funes, quien con una buena sonrisa y frases hechas se sitúa como no confrontativo y muy capáz. Sin duda el papa Benedicto XVI tiene toda la razón al señalar que lo negativo no se combate con lo negativo sino con lo posivo, algo así como el bien triunfa sobre el mal.
No se puede tener certaza de los resultados pero es claro que para los salvadoreños la izquierda ya no es la banda de comunistas come niños y mata vacas, sino por el contrario es una opción de cambio real para el país.

Recientemente, dos altos dirigentes del partido en el gobierno coincidían al señalar que tienen tan buen currículo para seguir en el puesto como gobierno que no es necerario centrarse en atacar al contrincante para ganar. No hay duda que aún entre las mismas filas del oficialismo hay descontento por la campaña y que el tiempo se termina para cambiar las tendencias de las encuestas. El cierre de la campaña mostrará si los asesores supieron leer lo que esta pasando o se encerraron en alte ego ilustrado de su experiencia y poder.

La izquierda, por su parte tiene un buen reto con sólo martener el estado de cosas a su favor como hasta ahora lo están y mantener esa imagen positiva, para tener por primar vez en la historia nacional al primer gobernante no de derecha, para cerrar el ciclo iniciado con Martínez en 1931 del discurso nacional como el discurso anticomunista y para someter a prueba las tesis que por más de medio siglo en el país se han esperado como la solución a todos los problemas.

El triunfo de la izquierda iniciará otro ciclo en la historia del país, con lo cual debemos estar seguros se reafirma la democracia con la alternabilidad en el poder. Habrá crecido el estado de derecho y madurado el modelo democrático en el país cuando después de la gestión de la izquierda en el gobierno, cualquier otro partido compita y gane las elecciones sin que ello implique un desgarre o trauma fatal para este tejido social y cultural que se llama El Salvador.

miércoles 16 de julio de 2008

El Atlas lingüístico de El Salvador: Sus intentos

Un atlas lingüístico, en términos generales, es un conjunto de mapas en los que se presenta la variación y unidad regional de la lengua en un territorio determinado. Implica un trabajo de campo en el cual se administra una encuesta (en la dialectología clasica) en distintos lugares (red de puntos) a fin de poder contrastar como hablan las personas en cada punto. Tradicionalmente se utilizo sólo informantes masculinos, que cumplieran la fórmula: oriundos de los lugares (poco viajeros), mayores, hombres y campesinos. Chambers y Trudgill en su célebre publicación La dialectología (1994) lo presenta como Norms por sus siglas en inglés. Modernamente, en la dialectología actual se busca incorporar variables diatráticas (como género, nivel de escolaridad, etc.), diafásicas (conversación, lectura, etc.) a las dialectales (regionales), como en el Atlas de México y el Atlas Diatópico y Diatrático de Uruguay.

En El Salvador se han dado tres intentos por elaborar un atlas lingüístico:
1. El primero en hablar de un atlas fue el profesor estadounidense Delos Lincoln Canfield, quien en los veranos de 1951 y 1952 vino al país a hacer trabajo de campo y administró la encuesta de don Tomás Navarro. En el mismo año de 1952 escribió el artículo Andalucismos en la pronunciación salvadoreña, en donde anuncia que pronto publicará un trabajo en forma de atlas lingüístico de esta entidad política.

2. El segundo intento, lo anuncia como interés el profesor Romeo Balmore Vides en su tesis de graduación de licenciatura en letras en la Universidad de El Salvador en a finales de los 70´s. Dice el Lic. Vides que espera que su trabajo sobre el léxico de los obreros de la construcción sirva para la elaboración del atlas lingüístico de El Salvador. Sin embargo, nunca llegó a escribirse por aquellas fechas proyectos encaminados a esos fines.

3. El tercer intento lo hicieron en la UCA, a principios de los años 80´s administrando una serie de encuestas que le sirvieron después a la profesora estadounidense Judith Maxwell, que visitó la Universidad, para escribir El español en El Salvador, un trabajo de marca generativista que presenta características básicos de nuestro español. Al contactar con mi buena amiga y exprofesora de la Universidad nacional, la Lic. Montufar de Echeverría actual profesora del departamento de comunicaciones de la UCA me cuenta que no hay registro del tal proyecto en la UCA.

La cuarta es la vencida, presenté en el 2003 como proyecto de tesis doctoral la realizacion de un atlas, que ahora (2008) está terminado en su fase fonética y que me presto a publicar.

viernes 11 de julio de 2008

Sobre el apellido Azcúnaga en El Salvador

El portal diccionariosdigitales registra la siguiente entrada para Azcúnaga:
"AZCUÉNAGA O AZCÚNAGA - De la villa de Bermeo, en el partido judicial de Guernica (Vizcaya). Una rama pasó en el siglo XVIII a América, estableciéndose en Argentina (A esta rama perteneció D. Domingo de Azcuénaga e Iturbe, general gobernador de Buenos Aires, fallecido en 1833). "
En El Salvador no hay registro alguno más allá de la memoria colectiva de quienes ostentan este apellido y/o personas allegadas a los mismos. La familia Azcúnaga en El Salvador se presume es una sola y tiene su origen más remoto en el cantón Los amates, Jurisdicción de San Juan Opico en el deparatemto de la Libertad a principiso del siglo XX. Según la memoria(oral, transmitida en mi infancia) de mi abuelo Raúl Azcúnaga, salieron a principios de 1950 junto a su joven esposa Isabel Menjivar de Azcúnaga de Los amates con sus hijos mayores a carreta rumbo al occidente, después de horas de camino llegaron a Ciudad Arce, antes Chilamatal, lugar en donde se desarrolló la vida familiar de los esposos Azcúnaga. De grato recuerdo son tío Miguel y tía Teresa, hermanos de Raúl. Sobre los hermanos de Raúl, Miguel y Teresa se tiene referencia de otro hermano Carlos, quien por años vivió en Opico.
La familia, si bien pequeña presumiblemente, está incomunicada y sólo los descendientes de Raúl Azcúnaga tienen mayor proximidad entre sí. Se conoce, de tal suerte de Azcúnaga en el centro y occidente de El Salvador (otros en USA) y de miembros de la familia en el ejército, la política, la música, la sastrería, agricultura y la educación.
Se conoce de la existencia de una calle y un centro educativo en la ciudad de Soyapango que llevan por nombre Leonardo Azcúnaga.
Entre algunas familias reconocidas con el apellido están: Azcúnaga Menjivar (Ciudad Arce), Azcúnaga Jule (Opico), Azcúnaga López (Ciudad Arce), Azcúnaga Umaña (Santa Ana), Escobar Azcúnaga (Ciudad Arce), Eguizabal Azcúnaga (Ciudad Arce), Orellana Azcúnaga (Santa Tecla) y otras en Los Angeles California y Virginia en Estados Unidos.

sábado 31 de mayo de 2008

Salvadoreñismos léxicos

El DRAE ( Diccionario de la real academia española de la lengua) define como salvadoreñismo a toda "Locución, giro o modo de hablar propio y peculiar de los salvadoreños"(http://buscon.rae.es/draeI/30-05-08), por lo que al hablar de salvadoreñismos estamos ante una debate o asunto de tipo dialectal, es decir, un asunto que trata del uso de la lengua en determinada zona o región. Demanera que hay salvadoreñismos como hay mexicanismos, españolismos, hondureñismos, americanismos etc. Sin embargo, pese a que el asunto parece muy sencillo y evidente el tema implica al menos tres puntos de discusión relevantes:

1. ¿Qué se debe de entender como propio y peculiar?
Lo propio y lo ajeno no son sendas reales, ni mucho menos calles pavimentadas bien definidas y señalizadas, son sendas que se mezclan, funden, hibridan en la espesura del bosque.Qué es propio de los salvadores en realidad(?). ¡Hay algo realmente propio!. Canclini en los ochenta al tratar a las culturas populares en el capitalismo establece que lo propio es lo que se usa (cfr. 1982), dándole un papel central al valor de uso en la construcción de los imaginarios identitarios. En este sentido lo propio no se puede concebir como "lo mío es mío porque no es tuyo" o como "lo autócno, nativo o folklórico". Quesada Pacheco al tratar el tema de los costarriqueñismo hizo ( en una clase y lo presenta en su Español de América, 2000) un parangón muy ingenioso al respecto, señala el heredero de Gayini y Agüero, algo como esto "los quetzales son de Guatemala pero viven en todos los países de Centro América". Al mismo dilema se enfrentó Geoffroy en El español que hablamos en El Salvador (1969), La lengua salvadoreña (1978) por lo que plantea que muchas de las palabras de uso entre los salvadoreños en realidad se usan en toda Centro América por lo que son tambien centroamericanismos.

2. ¿Los salvadoreñismo son las palabras de origen náhuat?
Esta pregunta se volvió tesis en los tratabajos de Geoffroy(1969, 1978) y Vargas Mendez (2007) punto que he tratado anteriormente en Estudios canónicos del español Salvadoreño
(Azcúnaga 2004). Debemos ser enfáticos los nahuatismos son salvadoreñimos (y mesoamericanismos) pero no todos los salvadoreñismos son nahuatismos.

3. Los salvadoreñismos son tales porque se usan en todo El Salvador.
Desde Canfield (1952, 1960) y por el poco desarrollo de estudios dialectales en el país, así como la tradición romántica de la lengua nacional (unidad de cultura y lengua) se ha considerado que nuestro español es uno solo; sin embargo, son notorias las diferencias en los disntintos niveles de la lengua ( en unos más que en otros) al contrastar distintas zonas del país. Sin lugar a dudas, y esto se demuestra en el Alpes ( de próxima publicación), en El Salvador hay zonas dialectales bien definidas que hacen al país pluridialectal. Por lo que se puede pensar en salvadoreñismos exclusivos del oriente o del occidente, etc.

Además, de estos tres puntos de debate se debe considerar que los salvadoreñismos si bien en la tradición dialectológica hispanoamericana hacen alusión al léxico, y que casi siempre al tratar variaciones nacionales (costariqueñismo, cubanismos, etc.) se hace alusión al léxico, por la definición del DRAE y extensión del término existen salvadoreñismo léxicos, fonéticos, morfosintácticos, etc. De forma tal que la expresión lo propio y particular, así como toda la defición de Diccionario permite que los salvadoreñismo nos remitan a la forma de hablar de los salvadoreños.

A menera de referencia sobre el tema presento los tres diccionarios de salvaoreñismos publicados en el país a la fecha y un trabajo de fraseologismos de Velásquez:

Diccionario de Provisionalismos y Barbarismo Centroamericanos y ejercicios de ortología clásica

Salazar García, S.
(1906, 1910)

Puro Guanaco (Diccionario)
Casalbé, J.
(1997, 2002, 2003)

Diccionario de salvadoreñismos
Romero, M.
(2003)

Leperario salvadoreño
Velásquez, H.
(2000)

En futura ocasión trataré la pertinencia, gracia y pecado de estos trabajos.
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(1) Decidí escibir esto a partir de una entrevista radial en la que me invitaron a hablar sobre modismos y caliche en el proyecto experimental de radio de la Universidad Católica de Occidente.

martes 6 de mayo de 2008

Un crisol en la punta de un alfiler: Pipiles, lencas, uluas, pocomames, chortíes...

A la llegada de los conquistadores a las actuales tierras de El Salvador, el grupo indígena predominante era el que con el paso de los años se conoció como los pipiles .
Se ha establecido- con las dudas del caso- (Larde y Larín (1926), Jiménez (1937, 1959), Geoffroy Rivas (1969), Fowler (1983), Campbell (1986), Hasemann y Lara Pinto (1994) entre otros) que los pipiles llegaron de México producto de una serie de migraciones hacia al sur originadas por eventos dramáticos como la expansión y caída de Teotihuacan (al rededor de 600 d.C), el colapso de Tula (1200 d.C) y el surgimiento de Tenochtitlán (1300 d.C).
Estas migraciones se presentan en términos generales así:
"La expansión Teotihuacana iniciada por el 500 d.C dio lugar a un intenso movimiento migratorio en el centro de México que culminó con la dispersión, entre otros, de hablantes de nahua, quienes se dirigieron al Golfo de México y Soconusco alrededor del 800 d.C. De aquí habrían partido después para Centroamérica. (...) los chorotega-mangue que se asentaron en la región del Golfo de Fonseca en Honduras y la costa pacífica de Nicaragua, así como la península de Nicoya en Costa Rica, aunque emigraron primero fueron seguidos en un corto espacio de tiempo por los pipiles que se asentaron en la costa pacífica de occidente y el centro de El Salvador. Lo anterior concuerda con el relato de Torquemada en donde dice que los chorotega-mangue "iban en la delantera". Los pipiles mismos no parecen haber llegado a El Salvador hasta el año 900 d.C. La segunda gran migración atribuida a grupos nahuas, acaecida entre el 1200 y 1300 d.C., (...) se ha identificado como nonoalca. Su llegada constituyó una seria amenaza militar y económica para los pipiles ya establecidos. El trastorno provocado por la migración nonoalca condujo a la separación de grupos pipiles tanto de Guatemala como de El Salvador que se trasladaron a la costa pacífica de Nicaragua, irrumpiendo en territorio chorotega-mangue y subtiaba mangue después de 1200 d.C (...) Estos tardíos inmigrantes son los nicaraos,... " (Hasemann y Lara Pinto1994: 178).

Al momento de la conquista los pipiles se habían asentado en las regiones occidental y central del país, desde el río Paz hasta el río Lempa; en la región noroeste, hacia Chalatenango, y al oeste de El Salvador estaban los pocomames y chortis (cfr. Larde y Larín 1952); había una expansión territorial maya tolteca hacia Chalchuapa (Hasemann y Lara Pinto1994); los lencas, con enclaves al oeste (Fowler 1989) y ulúas se asentaban en la zona oriental (cfr. Larde y Larín 1952). Baron Castro( Cfr. 1942) menciona también otro grupo, que denomina Jinca en el bajo río Paz.
Las comunidades indígenas pipiles de El Salvador coexistían con otros grupos que habitaban la zona, algunos que estaban desde antes de su llegada, formando parte de un verdadero mosaico geopolítico, cultural y lingüístico. Diego de Palacio en Carta de Relación a Felipe II sobre la provincia de Guatemala en 1576 señala con respecto a las leguas en las comunidades salvadoreñas que:
"... en cada una de ellas (provincias) hay y hablan los naturales diferentes lenguas, que parece fue el artificio más mañoso que el Demonio tuvo en estas partes para plantar discordia, confundiéndolas con tantas y tan diferentes lenguas como tienen, que son:
(...) Los Yzalcos y costa de Guazacapán: la popoluca y pipil (...)
La de San Salvador: pipil y chontal (...)
En la de San Miguel: potón, ytaulepa, ulúa, la choluteca, mangue y chontal."

En las provincias próximas (de Guatemala y Honduras), al norte y este de El Salvador:
"A la de Chiapa: chiapaneca, zoque, mexicana, zozil, zeldalquelen.
En la Soconusco: la mexicana corrupta y la materna y vibeltlateca. (.....)
En la de los Suchitepeques y cuahutemala (Guatemala): mame (man) y achi, cuahutemalteca,
chicnauteca, hutateca, chirrichota (.....)
La Verapaz: poconchi, cacchi, colchi. (.....)
El valle de Accuastlan y el de Chiquimula de la Sierra: hacacuastleca y apay (.....)
En Onduras: ulúa, chontal y pipil (.....)
En la Taguzgalpa: la materna y mexicana (.....)
En las provincias próximas (Nicaragua y Costa Rica), al sur:
"Nicaragua: pipil corrupto, mangue, marivio, potón y chontal (...)
En la de Costa Rica y Nicoya: la materna y mangue (...)"

(Diego de Palacio 1576/2000: 36)
Se presenta en las anotaciones de Diego de Palacio, el problema de la compresión de los nombres que utiliza para referirse a las lenguas ("materna" y "chontal"); Herranz (cfr.1995) llega a la conclusión que la "lengua choluteca" de que escribe De Palacio eran el mangue y la ulúa; además, agrega Herranz, citando Chapman que "deben considerarse como lencas en la documentación colonial todos los indios que aparecen bajo los términos "care, cerquin, putum o potom" "y los términos taulepa y pupuluca. El término lenca se generalizó a partir de 1855 en que Squier (1897:217) lo utilizó para denominar la lengua y el grupo indígena..." (Herranz 1995: 190).